Jonaorle

¿Ser buen fotógrafo o tener buenos contactos?

Llevaba años trabajando como fotógrafo. Conociendo todos los trucos, adquiriendo un buen equipo y encontrando mi estilo. Pero nunca había podido exponer más allá de un café.

Sin embargo, en el museo más importante de tu lugar, puedes ver la exposición de un desconocido que hace las mismas cosas que tú. Con la misma luz y estilo. Incluso te puede parecer que es bastante peor que tú…

Por no hablar del mundo de los concursos. Siempre que gana uno que no eres tú, el premio está dado. O en los que hay votos populares, seguro que el ganador tiene miles de seguidores, siempre existe la sensación de que el mundo está en tu contra y que los demás saben algo que tú no sabes. Y a mucha gente está sensación les despierta la frustración, la rabia y el odio a los demás en los casos más extremos.

A muchos les entran ganas de abandonarlo todo. Seguro que estos pensamientos han rodado alguna vez por tu cabeza, O conoces a alguien que se ha expresado así…

Foto de fotografierende en Pexels

Lo más fácil siempre es cuestionar el mérito.

Acudir a la ayuda externa para tratar de explicar el éxito ajeno. Cosa que jamás se pensará si el afortunado eres tú.

Las personas olvidan mucha veces el trabajo que puede estar detrás de todo lo que ves, las horas robadas al sueño y a la familia. El dinero que se ha gastado en aprender y por supuesto, la naturaleza propia de la persona. El artista nace, pero se tiene que formar… La envidia es uno de los pecados capitales más graves.

La realidad de la vida del arte

Y en el mundo de la fotografía lo único real es que hay que trabajar hasta desfallecer para conseguir algo. Y que puede que no llegue nunca. Pero mientras al menos puedas comer no tiene porqué importar.

Siempre y cuando pienses que es lo importante, claro está. La única realidad es que si eres realmente bueno, profesional, te mantendrás en lo más alto, en el lugar que otros te han colocado. 

Hay que dejar de envidiar a los demás y luchar por formarse, por lograr expresarse en un trozo de papel y dejar para los demás las ganas de criticar.

Nadie dijo nunca que ser fotógrafo fuera fácil.